

"La fe sin acción es una fe esteril..."
La alegría de vivir en comunidad.

Cuando se vive en un país extranjero, cuando se es emigrante, uno se ve en la necesidad de tender y tener nuevos lazos afectivos.
La familia, y los viejos amigos generalmente no están más con nosotros y si en el país de destino se habla un idioma diferente a nuestro idioma materno, entonces la cosa se complica un poco más, ya que limitados por medios de comunicación en un idioma distinto al nuestro y con pocas personas con las que poder hablar algunos tienden a encerrarse en sí mismos como mecanismo de defensa de su individualidad. Esto genera estados de ánimo que no nos ayudan en el reto de luchar por lograr nuestros objetivos en esta nueva vida que hemos elegido.
En nuestra comunidad conocemos muy bien esta situación; muchos la hemos experimentado o la seguimos experimentando en carne propia y sabemos que es muy bueno tener un grupo, una comunidad que fuera de las horas de arduo trabajo o de la desesperación del desempleo o del empleo insuficiente o de las horas de estudio, en fin, una comunidad que al margen de nuestros problemas individuales nos permita formar nuevas amistades, círculos de gente conocida, que nos de la oportunidad de trabajar juntos en alguna actividad o que sencillamente nos permita oir una misa, escuchar canciones en nuestro idioma, o sencillamente percibir la melodía hermosa (sin importar mucho los diferentes tonos que cada país de habla hispana posee) que tienen los murmullos de la gente cuando se dicen en nuestro querido idioma castellano, murmullos que dicho sea de paso, podemos entender "al vuelo" y no como sucede a muchos que aún no han aprendido el idioma alemán al nivel adecuado para poder lograrlo.
Todo esto ayuda, ayuda a vivir mejor, a sentir que no somos unas islas en un océano inmenso, que hay otros como nosotros. Participar en nuestra vida comunitaria puede tener una serie de niveles de compromiso, no escritos, pero existentes en la práctica. Entre nuestra gente hay personas acostumbradas a oir la Misa Dominical, otros que no lo hacen casi nunca, pero que participan ayudando en las actividades parroquiales, otros que simplemente se informan de cuándo hay algún evento y van a "curiosear", pero lo cierto es que a cada uno de ellos, el hecho de la existencia de una comunidad hispanohablante en plena Alemania le es de utilidad.
En nuestra comunidad contamos con personas que viven aquí muchísimos años, 20, 30 o más, otras que recién han llegado y desean quedarse, otras que están de paso o que se vieron obligadas a venir por alguna situación y luego decidieron quedarse y formar aquí su hogar. También hay hijos ya mayores de padres inmigrantes que han crecido en la bilingualidad y muchos niños que pueden ver, gracias a la comunidad, cómo es el hecho de comunicarse en castellano. (Recordemos que para ellos, el alemán es "casi su idioma materno" y en muchos casos, el idioma que prefieren para comunicarse, por lo que si el idioma natal de los padres no es debidamente estimulado se pierde a la larga).
Definitivamente, los inmigrantes debemos luchar por nuestra integración y en la medida en que la consigamos podremos ser también libres de desarrollarnos cada día más y mejor como personas en esta tan difícil sociedad que con sus muchas cosas lindas, o menos lindas es actualmente el "lugar" donde tenemos hoy nuestro hogar.
Definitivamente es una alegría tener aquí una comunidad con gente de todas las edades, de diversas nacionalidades, con diversos intereses y culturas, pero unidas bajo la bandera de nuestro idioma común.
Deseamos compartir esta alegría con todos aquellos que la necesiten. No se vende, está al alcance de la mano y en días como aquel en el que celebramos nuestra fiesta parroquial podemos ver que nuestra comunidad puede ayudar también a gente que vive en países lejanos para los que también podemos llegar a ser útiles.
.
La alegría del trabajo comunitario
Encar

Nuestra fiesta parroquial no podría ser la bella realidad que es sin el apoyo de mucha gente que brinda desinteresadamente su colaboración.
Todo comienza con varias semanas de anticipación, cuando miembros de nuestra comunidad elegidos por voto universal para conformar el Consejo Parroquial se reunen con el párroco para hacer las coordinaciones necesarias para el desarrollo del evento.
La experiencia de muchos años ayuda naturalmente y nos indica ya la manera de lograr mejor nuestros objetivos, sin embargo cada año la fiesta tiene matices distintos y por eso es necesario tener flexibilidad para afrontarlos.
Una vez que las coordinaciones han sido hechas, se toma contacto con miembros de nuestra comunidad que nos apoyan de diferentes maneras: Obsequiando algún plato típico de su país de origen, contactándonos con algún grupo musical que quiera participar, colaborando con tal o cual material necesario, trabajando voluntariamente en algún puesto de venta de comida o bebida, en la limpieza al final de la fiesta, etc,etc,etc.
Nos basamos en el trabajo voluntario, en regalos y donaciones de la feligresía porque al fin y al cabo debemos bajar los costos lo más que se pueda... ¿Porqué? Porque los beneficiarios de todo lo recaudado en esta fiesta son siempre personas que carecern de los medios que muchos tenemos aquí a entera disposición.
Desde hace ya muchos años nuestro trabajo resulta en una cantidad de dinero que es entregada a las Hermanas del Amor de Dios para ser utilizada en proyectos diferentes a favor de personas pobres en África o Latinoamérica.
Nuestro trabajo, nuestra colaboración es no sólo una oportunidad alegre para compartir actividades con miembros de nuestra comunidad, sino que es, sobre todo, una posibilidad para poder ayudar a quienes realmente lo necesitan, de darles también una pizca de alegría o quizas mucha, muchísima más.
La diversidad cultural como fuente de unidad


Una de las característica más saltantes a quien visite nuestra fiesta es la posibilidad de apreciar diferentes manifestaciones culturales de nuestros países. En este día se puede comer una paella española hecha por manos españolas, una empanada chilena, una peruanísima papa a la huancaína y en las oportunidades en las que organizamos la fiesta con la comunidad alemana el infaltable Wurst con cerveza incluída.
Se presentan grupos artísticos distintos que nos han sabido siempre sorprender y alegrar el día. Por nuestra fiesta han pasado charros mexicanos, bailaores, canzantes de música criolla, se han presentado grupos españoles tocando las castañuelas, bailes flamencos, cuecas, música latinoamericana, grupos de baile en los ritmos más variados como salsa, merengue o ritmos andinos.
Incluso hemos llegado a apreciar alguna vez el trabajo de artistas japoneses, brasileros o filipinos. Aquí no le cerramos la puerta a nadie y muy al contrario nos alegramos por la colaboración de cualquier persona que desee ayudar.
La variopinta definición de la población en nuestra comunidad nos permite apreciar con todos sus colores y sabores lo bonito que es compartir lo bien que uno se siente al tomar conciencia que somos una unidad en la diversidad.
La realidad de los más necesitados


Toda la organización ya tendría sentido por sí misma, si es que no fuera porque además nuestra fiesta se orienta a una actividad central: La de hacer que gente en necesidad reciba un apoyo que de otro modo su pobreza les negaría.
Nuestra fiesta parroquial es una fuente de financiamiento para los proyectos que llevan a cabo sobre todo en Mozambique y en Guatemala las Hermanas del Amor de Dios.
Donde haya desesperación, ponga yo esperanza...


Tomando como nuestras las palabras de San Francisco podemos decir que nuestra fiesta es capaz de sembrar una semilla de esperanza en personas que quizás nunca lleguemos a conocer, pero que no por eso dejan de ser nuestros hermanos en Cristo, seres humanos como lo somos nosotros.
En lugares tan alejados de nuestra ciudad, tan llena de buenos servicios , de orden y limpieza en la mayoría de los casos falta lo más esencial: Agua, un molino para fabricar artesanalmente harina que se pueda convertir en pan, un techo bajo el cual se pueda vivr u organizar actividades a favor de la comunidad, etc.
Ayudemos a poner en la vida de estas personas algo de esperanza.
¿Deseas trabajar con nosotros?
¿Deseas colaborar con nuestra parroquia?
¿Tienes algo nuevo o casi nuevo que se pueda vender en nuestro bazar?
¿Deseas hacer una donación que esta será usada para ayudar a los verdaderamente necesitados?
Para hacerlo sólo "clicar" sobre la imagen de la estampilla y espera.. Se abrirá tu correo electrónico 
una vez abierto, podrás escribirnos tu mensaje. En el caso de que esto no sucediera, te rogamos que nos envíes un correo electrónico a la Misión para que podamos apoyar a nuestro hermano en necesidad.
