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    Satanás, testigo permanente de la victoria de Cristo

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    El demonio, nuestro tema de hoy: Hoy día tocaremos un tema sumamente interesante, del que algunos huyen  y sobre el cual piensan muchos que no se relaciona con nuestra religión, que es producto de la superstición o de mentes medievales para nada acordes con nuestra realidad y nuestros tiempos, cuando en realidad sucede todo lo contrario.

    Hoy nos ocuparemos del demonio.

    Por su accionar directamente dirigido en contra del hombre, al demonio hay que tomarlo muy en serio, pero sin olvidar en nuestras vidas la confianza en el amor de Dios. Un amor más fuerte que todo y cuya misericordia vence todo obstáculo (Palabras del cardenal Georges-Joseph Marie Cottier. O.P. Teólogo de la casa pontificia, en el Vaticano)

    Repasemos algunas ideas: Algo que nunca debemos olvidar, es que el demonio no tiene poder de decisión sobre el hombre.

    El hombre (al igual que el diablo, como se verá más adelante) ha recibido de Dios el libre albedrío, la plena libertad a escoger lo que él desee, y es precisamente esta libertad, regalo divino, el punto del que se aprovecha satán para apartarnos de Dios.

    ¡Claro! El demonio, conocedor de las virtudes y fortalezas del ser humano utiliza este conocimiento para “seducir” es decir, para engañar con arte y maña, para persuadir suavemente a alguna persona para hacer algo malo. 

    ¿Y cuál es el punto central del asunto? Que Dios no admite maldad y que por tanto el llevar a cabo malas obras nos alejan por definición de Dios.

    Esto lo sabe Satán muy bien y es por eso que pretende siempre hacer pasar ante los ojos del hombre a lo malo como si fuera bueno, como si no tuviera importancia, como si fuera algo normal, para que así  los hombres, al hacer uso de su libre albedrío se alejen “voluntariamente” de Dios.

    El demonio fue creado por Dios como una criatura buena y sabia: el ángel Luzbel, bello entre los ángeles del cielo, sabio , puro y libre en sus desiciones. Precisamente haciendo mal uso de su libertad Luzbel se rebeló contra Dios, generando él mismo con este acto de maldad su alejamiento del Creador.

    El demonio rechaza de plano a Dios, y este rechazo es total, irremediable y radical, como se dice en el catecismo de la Iglesia Católica.

    El diablo es muy poderoso, es un ángel que eligió un camino diferente al divino. Su poder, aunque no sirve ni puede hacer nada en contra de Dios, es usado en contra de la humanidad. Valdría la pena recordar que al ser el diablo un ángel,  su sabiduría es inmensa;: es la sabiduría de un ser espiritual de nivel superior, de una creatura cuya inteligencia y conocimiento del bien y del mal es inmensamente superior al de un ser humano.

    Estos factores  hacen que la libre elección que el demonio hizo al actuar contra Dios, sea en comparación a un pecado humano algo comparativamente mucho mayor, definitivo e irreconciliable con el plan divino. El diablo eligió pues, en su momento , su camino de maldad.

    Ya en la época de nuestros primeros padres, fue el diablo quien con artes engañosas alejó a Adán y a Eva de Dios , Posteriormente El Señor, en su infinita misericordia, se apiadó del ser humano y prometió la salvación por medio de un Mesías. Esto “sacó de quicio” al diablo. ¿Por qué?  Pues por celos, por envidia. Estos sentimientos diametralmente opuestos a la bondad divina son los que  arrastraron y arrastran al demonio a obrar permanentemente contra el hombre, creatura que tiene la posibilidad (que el diablo no tiene) de redimir sus pecados y así llegar a Dios.

    Pecar es una decisión del hombre no del demonio. El demonio puede inducir o no al pecado, pero si lo hiciera, no deja esto de ser sólo una inducción. Quien peca es el hombre. La gravedad del pecado depende en mucho de la conciencia de obrar mal que el sujeto que se aleja de Dios tiene. El Señor sabe de la influendia diabólica sobre el hombre y por esto y por su misericordia es capaz de perdonar a los arrepentidos sin rencor alguno, gracias al sacrificio de Cristo.


    La maldad del demonio y su afán de perder al hombre son constantemente vencidos por medio de la redención que Jesús nos legó al morir en la cruz. Cada cristiano arrepentido, cada pecador converso, es una muestra más de que Dios, en su sabiduría nos ha dado las armas para que desde el fondo del más profundo abismo podamos salir, acercarnos a Él y ver la luz que nunca nos fue negada, sino que nosotros mismos, en uso de nuestra libertad alejamos de nuestras vidas.

    Mención aparte en esta larga lucha contra el mal, merece nuestra Santa Madre María, temida por Satanás. Ella es capaz de protegernos de las influencias del mal y de fortalecernos de manera especial cuando la invocamos por medio de la oración, sobre todo mediante el rezo del Santo Rosario.

    Fe, oración y estudio de nuestra religión, son tres pilares que constituyen nuestra mejor defensa contra todo aquello que nos quiera apartar de Dios.

    ¡Gloria a Él!



    Recomendamos los siguientes artículos aparecidos en Catholic.net:

    a)     Los nombres del demonio:

    http://es.catholic.net/temacontrovertido/602/1540/articulo.php?id=11786

    b)    Un sacerdote, exorcista, entrevista al demonio en varias sesiones: Recomendado para personas que tengan fortaleza y un espíritu debidamente preparado. Los primeros dos capítulos son un poco difíciles de leer pero al mismo tiempo son  imprescindibles y recomendamos aguzar el entendimiento a manera de preparación para comprender mejor el marco de las entrevistas en sí.

    http://es.catholic.net/conocetufe/424/905/articulo.php?id=27174



    Veamos ahora datos bíblicos que nos ayudarán a responder algunas preguntas:



    1)     ¿El demonio existe? O ¿es una creación humana orientada a asustar para lograr ciertos objetivos?

    He visto a Satanás caer del cielo a manera del relámpago. Lc 10, 18.

    Vosotros sois hijos del diablo [...]. El fue homicida desde el principio, no permaneció en la verdad. Jn 8, 44.

    Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que, amarrados con cadenas infernales, los precipitó al abismo donde son atormentados. 2 Pdr 2, 4.

    A los ángeles que no conservaron su dignidad, sino que abandonaron su morada, los echó (Dios) en el abismo tenebroso con cadenas eternas. Jud 6.

    Apartáos de mí, malditos, al fuego eterno, que fue destinado para el diablo y sus ángeles. Mt 25, 41.


    2)      ¿Cómo se lleva el demonio con el hombre?

    Sed sobrios y vigilantes: porque vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar. I Pdr 5, 8.

    Quisimos pasar a visitaros y en particular yo, Pablo, lo he resuelto varias veces; pero Satanás nos lo ha estropeado [...]. I Tes 2, 18.

    Los que contradicen la verdad [...] están enredados en los lazos del diablo, que los tiene presos a su arbitrio. 2 Tim 2, 25-26.

    Dijo también el Señor: Simón, mira que Satanás va tras de vosotros para zarandearos como el trigo. Mas yo he rogado por ti. Lc 22, 31 -32.

    El que oye la palabra del reino y no para en ella su atención, viene el mal espíritu y le arrebata aquello que se había sembrado en su corazón. Mt 13, 19.

    Se me ha dado el estímulo de mi carne, un ángel de Satanás para que me abofetee. 2 Cor 12, 7.

    El mismo Satanás se transforma en ángel de luz, así no es mucho que sus ministros se transfiguren en ministros de justicia. 2 Cor 11, 14-15.

    Satanás se apodero de Judas, el cual fue a tratar con los príncipes de los sacerdotes Lc 22, 3-4; Jn 13, 17.

    Temo que así como la serpiente engañó a Eva con su astucia, así sean manchados vuestros espíritus. 2 Cor 11, 3.

    Revestíos de toda la armadura de Dios, para poder contrarrestar las asechanzas del diablo, pues [...] nuestra pelea es contra los espíritus malignos. Efes 6, 11 - 12.

    Si os enojáis, no queráis pecar [...]. No deis  lugar al diablo. Efes 4, 26-27.

    Éstos son espíritus de demonios, que hacen prodigios y van a los reyes de la tierra para coaligarlos en batalla el gran día del Dios todopoderoso. Apoc 16, 14.

    Satanás saldrá de su prisión y engañará a las naciones que hay sobre los cuatro ángulos del mundo. Apoc 20, 7.

    Quien comete pecado, del diablo es; porque el diablo desde el momento de su caída continúa pecando. Por eso vino el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. I Jn 3, 8.

    Estad, pues, sujetos a Dios y resistid al diablo y huirá de vosotros. Sant 4, 7.


    3) Jesús se opone al diablo:


    Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo [...]. El diablo le dijo: Todas estas cosas te daré si postrándote ante mí me adorares. Respondióle Jesús: Apártate de mí, Satanás. Mt 4, 1-9; Mc 1, 12-13; Lc 4, 1-13.

    El enemigo que sembró la cizaña es el diablo. Mt 13, 39.

    Los escribas decían: Esta poseído de Belcebú, y así por arte del príncipe de los demonios es como lanza los demonios. Mas les contestaba con estos símiles: ¿Cómo puede Satanás arrojar al mismo Satanás? Si un reino se divide no puede subsistir Mc 3, 22-24; Mt 12, 24-32, Lc 11, 15-20.

    Curó (Jesús) a muchas personas, afligidas de varias dolencias, y lanzó a muchos demonios, sin permitirles decir que sabían quién era. Mc 1, 34.

    Señor, ten compasión de mi hijo, porque es lunático [...] y lo he presentado a tus discípulos y no han podido curarle. Jesús dijo: Traédmelo acá. Y Jesús amenazó al demonio y salió del muchacho, que quedó curado. Mt 17, 14-17; Mc 9, 17-28; Lc 9, 38-44.

    Los que creyeren lanzaran los demonios en mi nombre. Mc 16, 17.

    Señor, hasta los demonios mismos se sujetan a nosotros por la virtud de tu nombre. Lc 10, 17.

    Un hombre poseído del espíritu inmundo exclamó diciendo: ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, oh Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? Mt 8, 29; Mc 1, 24; 5, 7; Lc 8, 28.

    Ahora "el príncipe de este mundo" va a ser lanzado fuera. Jn 12, 31.

    ¿Qué compañía puede haber entre la luz y las tinieblas? ¿Qué concordia entre Cristo y Belial? 2 Cor 6, 14-15.

    (Información recogida de la página WEB de Catholic.net)




    Como se habrá podido observar, el tema es amplísimo y ha originado por esto mismo la existencia de especialistas llamados demonólogos. Existen diversos estudios, libros y artículos a disposición en librerías católicas.

    Algunos trabajos interesantes pueden ser ubicados en páginas WEB como la de Catholic.net siguiendo este hilo…:

    Es posible encontrar comentarios acerca de la existencia del diablo en "El Teólogo Responde"

    Alertamos también acerca de la creciente presencia en internet de grupos y personas interesadas en difundir informaciones satánicas, disfrazadas a veces incluso como asociaciones sin tintes religiosos (o con ellos) o esotéricas que usan diversas técnicas o mañas diversas y a veces muy sutiles para ganar adeptos .

    Por regla general estos grupos esconden propósitos dañinos para el espíritu y la moral y la familia, por lo cual debe tenerse muchísimo cuidado con ellos.

    En caso de dudas aconsejamos acudir a su consejero espiritual o a algún sacerdote de su parroquia.


    Terminamos con algunas citas interesantes:

    “Al ver a Jesús, cayó ante él, gritando con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te suplico que no me atormentes.» Es que él había mandado al  espíritu inmundo que saliera de aquel hombre; pues en muchas ocasiones se apoderaba de él;  le sujetaban con cadenas y grillos para custodiarle, pero rompiendo las ligaduras era empujado por el demonio al desierto. Jesús le preguntó: «¿Cuál es tu nombre? «El contestó: «Legión»; porque habían entrado en él muchos demonios. Y le suplicaban que  no les mandara irse al abismo.”

    -El Evangelio según San Lucas, 8, 28-31


     

    “El truco más ingenioso del diablo es convencerte de que no existe”

     -Charles Baudelaire, poeta y escritor francés.



    “Sabemos que hay católicos que no han sido educados apropiadamente en la fe y dudan de la existencia del diablo. Si esto es así, es una falta seria en la formación religiosa. La existencia del diablo no es una opinión que se pueda tomar o dejar. Pertenece a la fe y la doctrina católica.”

    -Cardenal Jorge Arturo Medina Estévez, jefe de la Congregación Vaticana para el Culto Divino y la Disciplina Sacramental, enero de 1999.